9 feb 2015

DIETA, NUTRICIÓN Y PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES CRÓNICAS





DIETA, NUTRICIÓN Y PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES CRÓNICAS


Introducción: Sólo muy recientemente en su historia el Hombre se ha comenzado a preocupar de que los alimentos que ingiere pueden, a la larga, ser un factor de riesgo para su salud. En el comienzo de la historia, el ser humano sobrevivía gracias a los alimentos que podía recolectar, o de lo que podía cazar, cosechar o almacenar. Estudios antropológicos proyectados a aquella época nos permiten concluir que las dietas que los seres humanos consumían en aquellos tiempos tenían un bajo contenido en grasas, muy poco azúcar y un alto contenido en fibras e hidratos de carbono complejos (almidones).
No hace más de 200 años cuando comenzó la revolución industrial, se lograron progresos substantivos, tanto en los métodos de producción de alimentos y su procesamiento, como en las tecnologías de almacenamiento y distribución. Por primera vez los habitantes de los países que iniciaron esta revolución pudieron ver alejarse la angustia de las hambrunas y, al mismo tiempo, seleccionar los alimentos de acuerdo a sus deseos. Sin embargo, ha sido sólo durante las últimas décadas que la investigación derivada de innumerables estudios ha comenzado a preocuparse de que esas preferencias pueden ser el punto de partida de muchas enfermedades crónicas.

Muchas de esas investigaciones se han derivado de comparaciones de hábitos dietarios de diferentes países que, al mismo tiempo, presentan diferentes frecuencias de enfermedades crónicas, como enfermedades coronarias cardíacas, infartos, diversos tipos de cáncer, diabetes mellitus, desórdenes gastrointestinales y diversas enfermedades de huesos y articulaciones. Aun cuando han sido investigados una gran cantidad de factores dietéticos riesgosos, todos ellos se han englobado en un concepto denominado «dieta afluente», que se caracteriza por un elevado consumo de alimentos de origen animal, de alta densidad calórica, procesados y preparados con el agregado de grasa, azúcar y sal.

Una consecuencia de la enorme cantidad de investigación, y de la publicidad que las acompaña, es la tendencia a llamar la atención sobre ítems individuales de alimentos, lo que hace que frecuentemente el consumidor pierda de vista la necesidad de una dieta balanceada. El concepto de una dieta balanceada es importante para prevenir tanto la deficiencia de determinados nutrientes como los excesos que pueden también producir enfermedad.

¿Cuán fuerte es la evidencia que une el concepto de dieta «rica» a una precaria situación de salud? ¿Pueden los cambios en la selección de alimentos traducirse en una protección substancial de las enfermedades?. Si es así, ¿Qué cambios específicos deben promoverse? ¿Pueden las necesidades dietarias prevenir la enfermedad, y esto entrar en conflicto con otras enfermedades crónicas?. En resumen, si hay que considerar la dieta como medicina preventiva, ¿Cuáles son las evidencias científicas, miradas como un todo, para recomendar una determinada composición nutritiva como un factor para prevenir todas las enfermedades relacionadas con la dieta?.

Estas son algunas de las preguntas que la Organización Mundial de la Salud presentó a un panel de expertos para que ellos dieran respuesta. Aun cuando el mayor énfasis se puso en las enfermedades crónicas, a los expertos se les solicitó que también consideraran los persistentes problemas causados por la desnutrición y las enfermedades por carencias, que aún preocupan a la Organización Mundial de la Salud. Para sus respuestas, los expertos debieron consultar más de 150 publicaciones científicas relacionadas con estos temas, y como resultado de ello entregaron un informe de 200 páginas. Lo que aquí publicamos es un resumen de dicho documento.
Conceptos generales
Los alimentos como fuente de energía

El apetito es el primer mecanismo de control para la ingesta energética. Normalmente, los adultos y los niños comen para sus necesidades energéticas y subconscientemente la cantidad de alimentos ingeridos, aproximadamente, coincide con los gastos de energía. El ajuste entre apetito y alimentos consumidos está bajo un poderoso control psicológico y se produce a pesar de que cada alimento contiene diferente cantidad de agua y diferente cantidad de energía.

Las necesidades individuales de energía se traducen finalmente en cambios del tamaño del cuerpo y variaciones de la actividad física. También las necesidades individuales se afectan por la edad, el sexo y factores genéticos. Cuando el consumo de energía es deliberadamente restringido, se pierde peso del cuerpo, se adapta el metabolismo a una menor masa corporal, se manejan los alimentos en forma diferente y puede el metabolismo llegar a ser menos activo.

Al mismo tiempo, con todo, la flexibilidad metabólica del cuerpo es limitada, lo que dificulta la introducción de cambios mayores en la ingesta energética, más allá de algunos días, sin que aparezcan las señales de hambre o satisfacción. Esto se traduce en cambios del apetito, lo que a su vez limita los mayores cambios en el peso.

En los países en desarrollo, los adultos tienden a ser de menor tamaño y más delgado, en relación a los adultos de países desarrollados. Con todo, aun cuando el hombre y la mujer adulta de los países en desarrollo realizan mayor trabajo físico, sus requerimientos energéticos son menores que, por ejemplo, los de los norteamericanos, simplemente porque el peso de su cuerpo es menor.

Diversas evidencias señalan que los cuerpos más pequeños de los habitantes de esos países se deben, en buena parte a una dieta inadecuada que ha impedido a la población expresar todo su potencial genético de talla. De esta forma, en la medida en que la población de los países subdesarrollados va mejorando sus posibilidades de elegir alimentos, y en la medida en que mejora la higiene de ellos y del agua, y disminuyen los riesgos de enfermedades infecciosas, esta población va alcanzando una mayor altura física. Cuando esto sucede, las necesidades promedio de energía para esas poblaciones aumentan. Esto se observa aun antes, de que se note el mayor crecimiento en talla.


Densidad energética de los alimentos versus densidad de nutrientes:

La primera y más importante prioridad de cualquiera política nutricional es tratar de lograr que tanto el suministro de alimentos y su sistema de distribución estén capacitados para proveer la suficiente energía para el adecuado crecimiento de los niños y el trabajo del adulto, además de las actividades propias del ocio. Sólo cuando esta necesidad se ha cubierto, se puede considerar los efectos crónicos que sobre la salud pueden tener las diferentes fuentes de energía.

En la actualidad se sabe que ciertos tipos de alimentos, más que otros, juegan un rol importante en el desarrollo de enfermedades crónicas. Desde el momento en que el apetito es gobernado por la necesidad de energía, y las necesidades energéticas son difíciles de mantener, llega a ser especialmente importante considerar qué tipo de alimentos deben seleccionarse para satisfacer dichas necesidades.

Algunos alimentos tienen más posibilidades que otros de producir un aumento de peso y, por lo tanto, conducir a la obesidad. Un aumento en la proporción de energía proveniente de alimentos de alta densidad energética, ricos en grasa y azúcar, y baja en el contenido de carbohidratos complejos y fibra, puede llevar a un continuo aumento en el peso, lo que se hace aparente en un período de semanas o meses.

Los alimentos de alta densidad energética, generalmente, no son ricos en nutrientes. Sin embargo, los alimentos procesados con sucrosa pueden llevar numerosos nutrientes que la sucrosa no tiene, con lo que se completan los requerimientos nutricionales. Las grasas llevan unos pocos nutrientes en la forma de vitaminas liposolubles. El alcohol, que también es un alimento de alta densidad energética, no lleva ningún nutriente.

Como la población vieja del mundo está continuamente aumentando, el problema de la densidad energética de los alimentos es especialmente importante. Mientras los requerimientos energéticos del anciano comienzan a disminuir, las necesidades de proteínas, calcio, hierro y otros nutrientes se mantienen iguales o aumentan. Dado que los ancianos consumen menos alimentos pero siguen teniendo una alta necesidad de nutrientes, el problema de la densidad energética juega un papel crítico para su salud. Con la dieta basada en alimentos altamente energéticos, pero pobre en nutrientes, los viejos experimentan un serio problema, ya que deben cambiar sus hábitos alimenticios a una edad en que éstos están firmemente enraizados.

Por estas razones, es aconsejable que el hábito de ingerir alimentos de baja energía, pero con un alto contenido en nutrientes, debe ya iniciarse en la juventud y mantenerse por toda la vida.

Un segundo argumento que refuerza la importancia de tener buenos hábitos alimenticios desde edades muy tempranas es que procesos como la ateroesclerosis se inician a edades muy tempranas, y que los infartos cardíacos comienzan a incubarse durante la juventud; y éstos se relacionan con dietas ricas en grasas y bajas en carbohidratos complejos y fibras.


Enfoque de la población

En cualquier población los servicios de salud pueden desarrollar programas destinados a reducir el riesgo de enfermedades en ciertos individuos, especialmente en aquellos identificados como de alto riesgo. Estos son detectados en programas de vigilancia y a ellos deben estar dirigidas las intervenciones especialmente diseñadas que contemplen la recomendación de dietas y drogas y el monitoreo médico.

Durante las últimas dos décadas se ha producido mucho desacuerdo acerca del valor de estos programas de vigilancia como una estrategia eficaz para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Cuando se observó que las concentraciones sanguíneas del colesterol estaban relacionadas con los riesgos de desarrollar enfermedades coronarias, los investigadores creyeron tener una herramienta para detectar a los individuos en riesgo. Si bien es cierto que las concentraciones de colesterol han probado ser un buen predictor para aquellos que están en un alto riesgo, esta determinación es menos eficiente para los individuos de moderado riesgo, que son los más. Como se ha podido observar que la mayor parte de las muertes por enfermedades cardíacas se produce en ese gran grupo de riesgo moderado, el programa de vigilancia de enfermedades cardiacas parece ser de un valor cuestionable cuando se desea aplicarlo a gran escala.

Conclusiones diferentes se obtienen cuando poblaciones de diferentes países son comparadas en términos de hábitos alimenticios y tasas de mortalidad por enfermedades crónicas. Cuando se aplica esta aproximación, toda la población de los países afluentes presenta un elevado riesgo de padecer enfermedades como obesidad, hipertensión y concentraciones de colesterol mucho más elevadas que las de aquellos países que se caracterizan por tener tasas bajas de enfermedades crónicas y hábitos alimenticios más sanos. En esos países donde prevalecen los altos riesgos condicionados por factores dietéticos, debe considerarse que toda la población está frente a un moderado o alto riesgo de enfermarse. Esta situación debe llevar a una intervención masiva que contemple a toda la población, más que a concentrarse en aquellos de muy alto riesgo.

Cuando el objetivo es prevenir las enfermedades en toda la población y bajar los índices de mortalidad general, debe cambiarse el enfoque y dirigirlo hacia las causas de estas enfermedades, tratando de cambiar hábitos alimenticios.

Todas las evidencias sugieren que, para las enfermedades cardiovasculares y para el cáncer, la influencia de la dieta se desarrolla durante todo el ciclo vital, aun cuando la manifestación última de la enfermedad ocurra en la edad adulta.

De esta forma, las políticas y programas dirigidos a controlar las inadecuaciones y excesos de la dieta de la población deben estar dirigidas a influir en la selección de alimentos durante todo el ciclo vital.

Este informe se preocupa especialmente de las recomendaciones en ese sentido, para prevenir las enfermedades crónicas y de este modo ayudar a la eliminación o disminución de los factores de riesgos relacionados con la dieta, y que dicen también relación con las enfermedades coronarias, el cáncer, la diabetes y otras enfermedades crónicas. La recomendación de la ingesta de nutrientes de este informe está dirigida a detectar los hábitos peligrosos y así ayudar a la realización de políticas que permitan que la dieta quede dentro de ciertos rangos de seguridad. Una estrategia diseñada de este modo no sólo contribuye a la prevención de individuos en riesgo, sino de toda la población.


Objetivos de la alimentación de la población
Grasas totales

Límite menor: 15% de la energía, proveniente de grasas.
Límite superior: 30% de la energía.
Las grasas proveen sólo nutrientes en forma de vitaminas liposolubles. Sin embargo, una dieta dirigida a un buen estado de salud necesita que, por lo menos, alguna parte de la energía derive de las grasas. El límite más bajo está fijado por el hecho de que se requieren ácidos grasos esenciales, y porque, además, durante algunas etapas de la vida se requiere también el consumo de alimentos de alta densidad energética. Esta necesidad es especialmente importante en los niños pequeños, ya que sus estómagos pequeños no son capaces de contener suficiente volumen de alimentos como para satisfacer los requerimientos energéticos.
Ácidos grasos saturados
Límite menor: 0% de energía proveniente de ellos.
Límite superior: 10% de energía.
Los ácidos grasos saturados no son nutrientes esenciales y por lo tanto no es necesario que estén incluidos en la dieta. Por este motivo el límite menor recomendado es cero.
Ácidos grasos poliinsaturados
Límite menor: 3% de la energía.
Límite superior: 7% de la energía.
En este informe no se apoya el concepto de guardar una relación de grasas poliinsaturadas/grasas saturadas. Por razones de salud, la gente necesita consumir lo menos posible de alimentos que contengan grasas saturadas. En algunos países, la creencia popular de que el incremento de consumo de los ácidos grasos poliinsaturados contrarresta el daño de los saturados, puede estimular a una ingesta excesiva de grasas, lo que hace que las grasas saturadas se mantengan también a un nivel peligrosamente alto, que se aumente el nivel de grasas totales en la dieta y que por este mecanismo, se eleven los riesgos de muchas enfermedades relacionadas con una alta ingesta de grasas.

Ácidos grasos monosaturados
No se definen límites.
Este informe no especifica recomendaciones máximas o mínimas para ácidos grasos monosaturados. Las dietas deben ajustarse a esta clase de ácidos grasos, con el objeto de complementar las diferencias entre la recomendación de grasas totales y la suma de ácidos grasos saturados e insaturados.
Proteínas totales
Límite inferior: 10% de la energía.
Límite superior: 15% de la energía.
Una dieta que aporte entre un 10 y un 15% de sus energías como proteína no es inadecuada ni tampoco excesiva, partiendo de la base de que el aporte total de energía es adecuado y que la fuente de proteínas es tanto de origen animal como vegetal.
Carbohidratos totales
Límite inferior: 55% de la energía.
Límite superior: 75% de la energía.
A la Comisión le parece importante separar en su recomendación los carbohidratos complejos de los azúcares libres, con el objetivo de reforzar las muchas ventajas que se logran con una alta ingesta de carbohidratos complejos, y al mismo tiempo llamar la atención sobre los riesgos para la salud consecutivos al consumo excesivo de azúcar, especialmente sucrosa y otros azúcares edulcorantes.
Carbohidratos complejos
Límite inferior: 50% de la energía.
Límite superior: 70% de la energía.
Tomando en consideración las evidencias hoy día existente de las ventajas de las dietas ricas en almidones, se considera absolutamente justificada esta recomendación. Cuando la dieta llena las recomendaciones de proteínas y grasas ya señaladas, las restantes necesidades de energía deberían llenarse con carbohidratos complejos.
Azúcar libre
Límite inferior: 0%
Límite superior: 10%
Los azúcares libres no son nutrientes esenciales, y por lo tanto no hay ningún requerimiento para ellos, y sólo hacen una contribución de energía vacía. Ya que el apetito, en definitiva, regula la energía que consumimos, al consumirse alimentos ricos en sucrosa disminuye el deseo de ingerir otras fuentes de energía. El consumo de sucrosa a expensas del almidón, cuando se obtiene de cereales, legumbres y vegetales, ocasiona que, junto con ingerirse la energía, se está ingiriendo también un amplio rango de micronutrientes que vienen con esos alimentos.

Dados los roles ya establecidos de las vitaminas y minerales en la prevención de enfermedades carenciales y su rol protector de las enfermedades crónicas, parece absurdo consumir calorías que provienen de un nutriente que no es esencial y que desplaza otros alimentos que el organismo necesita para su salud y para la protección de enfermedades. Por estas razones se recomienda que las poblaciones que tradicionalmente consumen poca cantidad de sucrosa y de otros azúcares libres, continúen con estos hábitos.
Fibra dietaría (expresada como polisacáridos no Almidón)
Límite más bajo: 16 gr. por día.
Límite alto: 24 gr. por día.
Estas recomendaciones máximas y mínimas diarias se fundamentan en el conocido efecto benéfico de las fibras en la función gastrointestinal y reflejan las necesidades de ingestión adecuadas para prevenir la constipación.
Los niveles más bajos recomendados son consistentes con las cantidades de fibras recomendadas en EE.UU. y Europa para el manejo de la diabetes o para individuos con alto riesgo de enfermedades coronarias.
Los límites más altos se fijaron considerando la preocupación de que las dietas altas en fibras, las fibras mismas, los fitatos encontrados en los granos enteros, nueces y frejoles o los oxalatos en ciertas hojas y brotes, puedan interferir en la absorción de minerales, especialmente calcio, zinc y hierro. Se sabe que una ingesta alta de alimentos ricos en oxalatos, como la espinaca, disminuye la absorción de minerales. Cuando la fibra se obtiene a partir de granos de cereales enteros, con todo, el agregado de mineral contenido en el grano entero compensa cualquier reducción en la absorción causada por la fibra.
Sal (cloruro de sodio)
Límite máximo: 6 gramos por día.
Límite mínimo: no recomendado.
El límite máximo de 6 gr. por día se fija con el objetivo de prevenir tanto la hipertensión como el cáncer del estómago. Este límite máximo se fija considerando el sodio proveniente de todas las fuentes, y no sólo la sal que se agrega en la preparación de los alimentos o en la mesa.
Alguna ingestión de sodio es esencial para la salud. Sin embargo, porque todas las dietas conocidas contienen sodio en exceso sobre esta necesidad, no se definen límites mínimos.

Colesterol dietario
Límite máximo: 300 mg por día.
Límite mínimo: 0 mg. por día.
El colesterol dietario no es un nutriente esencial, ya que el organismo es capaz de sintetizar el colesterol. El límite inferior es, por lo tanto, cero.
El colesterol dietario, que se encuentra sólo en los alimentos de origen animal, es particularmente alto en la porción grasa de los productos cárneos y de la leche. Una reducción en el consumo de grasa animal reduce también tanto el colesterol dietario como las grasas saturadas, confiriendo así una protección adicional contra las enfermedades coronarias cardiacas. Un moderado consumo de productos animales bajos en grasas es realmente compatible con el límite máximo especificado por el colesterol.

Frutas y vegetales
Límite inferior: 400 gr. por día, de los cuales por lo menos 30 gr. deben provenir de legumbres, nueces y semillas.
Es recomendable un promedio diario de ingesta de por lo menos 400 gramos de frutas y vegetales en vista de la característica baja de estos alimentos en muchas dietas, y por los considerables beneficios que se puede lograr de mayores ingestas. Para muchas poblaciones esta baja ingesta implica un aumento substancial en el consumo de frutas y vegetales. En otras poblaciones, este límite bajo ya se alcanza o se excede, lo que indica que este objetivo es perfectamente posible en las dietas nacionales.
Se incluye la recomendación específica, concerniente a las legumbres, nueces y semillas, dada la importancia de estos alimentos como fuente de proteínas vegetales en la dieta vegetariana. Por lo tanto, esta recomendación sirve como precaución frente a probables inadecuaciones nutritivas de la dieta cuando no se incluyen fuentes de origen animal
La contribución que pueden hacer las frutas y vegetales en el total de los carbohidratos, grasas y proteínas deben considerarse «dentro de», y no en adición a los límites máximos y mínimos fijados para estos nutrientes.
LA DIETA COMO MEDICINA PREVENTIVA
Ya existen suficientes conocimientos acerca de las causas de las enfermedades crónicas, y se puede afirmar que una dieta adecuada puede contribuir mucho a prevenir la muerte prematura e inhabilidades causadas por estas enfermedades.
Tanto en las sociedades afluentes como en las sociedades en desarrollo, las alteraciones dietarias asociadas con alto riesgo de enfermedades crónicas se caracterizan por un elevado consumo de alimentos ricos en azúcar, y elevado consumo de carnes y otros productos ricos en grasas saturadas y en colesterol.
Las recomendaciones nutricionales de este informe aconsejan una dieta baja en grasas, especialmente en grasas saturadas y alta en hidratos de carbono complejos. Se recomienda el consumo frecuente de vegetales, frutas, cereales y legumbres, y desaconseja la ingesta substancial de productos derivados de leche entera, carnes grasas y azúcares refinados.
Las enfermedades crónicas son enfermedades de larga duración y por lo general de progresión lenta. Las enfermedades cardíacas, los infartos, el cáncer, las enfermedades respiratorias y la diabetes, son las principales causas de mortalidad en el mundo, siendo responsables del 63% de las muertes. En 2008, 36 millones de personas murieron de una enfermedad crónica, de las cuales la mitad era de sexo femenino y el 29% era de menos de 60 años de edad.
Las enfermedades crónicas o incapacitantes son aquellas que comúnmente se adquieren por medio de estilos de vidas inapropiados, aunque siempre hay que considerar que existen factores genéticos de naturaleza hereditaria que concierne a estas condiciones. La diferencia entre una condición crónica y una infecto-contagiosa se fundamente sobre el hecho de que las enfermedades degenerativas crónicas no son transmitidas mediante el contacto personal.


HIERRO Y ÁCIDO FOLICO PARA EMBARAZADAS Y MADRES EN PERIODO DE LACTANCIA




HIERRO Y ÁCIDO FOLICO PARA EMBARAZADAS Y MADRES EN PERIODO DE LACTANCIA



Durante el embarazo, la madre y su hijo o hija, necesitan hierro y ácido fólico para satisfacer sus necesidades nutricionales. Las niñas, niños y mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de padecer anemia porque sus requerimientos son mayores. Bajas concentraciones de hierro y ácido fólico pueden causar anemia y en las mujeres embarazadas producir: partos prematuros, bajo peso al nacer, aumento del riesgo de la mortalidad materna, posparto y afección del sistema nervioso central del neonato; mientras las mujeres en periodo de lactancia pueden ocasionar cansancio y apatía, lo cual esto dificulta el cuidado de sí misma y del recién nacido.
Actualmente la OMS recomienda proporcionar suplementos diarios de 60mg de hierro y 400ug de ácido fólico a todas las mujeres durante la gestación y durante los tres primeros meses de posparto; independientemente de su estado nutricional.
Los productos de suplementación a las embarazadas son tabletas de hierro (hierro polimaltosado) más ácido fólico en una sola presentación; cada comprimido contiene: complejo de hidróxido de hierro (polimaltosado equivalente a 60mg de hierro elemental más 400ug de ácido fólico).
La norma establecida para la suplementación a embarazadas, indica que desde la primera consulta de la gestante a la unidad de salud, se le proporciona mensualmente, una caja que contiene 30 tabletas.
Dosis a ingerir 1 diaria.

SUPLEMENTACION CON HIERRO Y ACIDOO FOLICO PARA EMBARAZADAS

·        Captar lo más temprano posible a la mujer embarazada, idealmente en el primer trimestre de su embarazo.
·        Administrar la suplementación durante todo el embarazo, a partir de la captación y continuar el esquema de suplementación hasta tres meses después del parto una tableta diaria.
·        Indicar a la madre que la tableta debe ser ingerida con líquidos (agua segura o mejor con jugo de frutas cítricas).
·        No administrarla con leche, infusiones de hierba, te, soya, café.
·        Recomendar a la madre tomar la tableta de hierro una o dos horas antes o después de la ingestión de alimentos, a fin de evitar la disminución de la biodisponibilidad del hierro en el organismo.

VENTAJAS

·        Mejora los depósitos de hierro, que además persiste hasta los 6 meses de posparto.
·        Disminuye el riesgo de prematurez y bajo peso al nacer.
·        Disminuye el riesgo de mortalidad materna.
·        Disminuye la sintomatología por anemia (cansancio, apatía).
·        Mejora el crecimiento intrauterino y optimiza el crecimiento y desarrollo del feto.
·        Disminuye el riesgo de afección del sistema nervioso central del recién nacido. En el caso del ácido fólico, con estas normas de suplementación se pretende disminuir el riesgo de anemia por deficiencia de ácido fólico, mas no los defectos del tubo neural, ya que para este fin la suplementación debe ser en el periodo periconcepcional.

EFECTOS ADVERSOS DE LA ADMINISTRACION DE HIERRO Y ACIDO FOLICO
Advertir a la mujer sobre lo siguiente:
·        En ocasiones es posible que las deposiciones se pongan oscuras.
· En ocasiones se pueden presentar temporalmente náuseas y estreñimiento. En este caso informar a la gestante sobre las pautas de una alimentación rica en fibra.

FORMA ADECUADA DE ADMINISTRACION

Una vez explicada la importancia de la administración de ambos nutrientes, se debe enseñar a la madre la forma correcta de administración para que sea más efecto el tratamiento.
Para una correcta absorción del hierro y del ácido fólico, deben ser ingeridos en ayunas, con agua o preferiblemente con jugos cítricos (por la vitamina C)  que ayuda a la absorción del hierro.
Existen alimentos con sustancias que inhiben la absorción: como los lácteos, el café. El té, las aguas aromáticas, entre otros; por lo que es importante evitar tomar el hierro y el ácido fólico con estos líquidos y tampoco se los debe consumir dos horas antes o después de ingerir estos nutrientes.

DEFICIENCIA DE ACIDO FOLICO

Uno de los micronutrientes de mayor importancia en la etapa previa y posterior a la concepción es el ácido fólico, también conocido como Vitamina B9, folato o folacina. El bajo consumo de folato está asociado con la anemia, defectos del tubo neural, enfermedades cardiovasculares, cáncer y alteraciones de las funciones cognitivas. La dieta no logra cubrir los requerimientos de ácido fólico en el embarazo; por lo tanto es necesaria la suplementación para todas las mujeres en edad fértil, antes y después de la concepción, más aun cuando existen antecedentes de utilización de métodos anticonceptivos hormonales, que disminuyen su absorción.

EL HIERRO

El hierro es un mineral o metal básico. También es una parte importante de todas las células del cuerpo humano, el hierro se encuentra en los glóbulos rojos donde transporta oxígeno a todos los órganos y tejidos.
El hierro es necesario para crear nuevas células sanguíneas, por lo tanto la falta de hierro puede causar un recuento bajo (anemia). La deficiencia de hierro causa la anemia es uno de los problemas nutricionales más comunes en todo el mundo esto se debe a la mala nutrición.

La anemia puede provocar:
Ø Disminución de energía
Ø Palidez
Ø Estreñimiento
Ø Falta de aliento
Ø Irritabilidad
Ø Fatiga
Ø Problemas de concentración
Ø Dolores de cabeza
Ø Dolor en el pecho
Ø Mareos
Los bebes y los niños pequeños necesitan hierro para un crecimiento y desarrollo adecuado de sus cuerpos, principalmente del cerebro que están en rápido crecimiento.
Generalmente los bebes que solo son alimentados por amantamiento reciben, suficiente hierro en la leche materna durante los primeros 6 meses de vida. Después de eso deberán suplementar hierro vía oral con chis paz en los alimentos este suplemento que contiene el hierro necesario para el niño.
Los bebes que no consumen leche materna deberán ser complementados con hierro vía oral a partir del mes de vida a dosis de 1miligramo por kilogramo de peso por dia.
Por ejemplo:
Ferranina: solución en gotas (complejo polimaltosado férrico) frasco con 20ml, donde cada gota contiene 2.5mg de hierro elemental ejemplo: si su bebe pesa 5kg necesitara 10mg de hierro es decir 4gotas por día.
Pero si tiene deficiencia de hierro necesitara 4 a 6mg es decir 12gotas aproximadamente.
El niño debe seguir una dieta equilibrada que incluya porciones diarias de los siguientes alimentos con alto contenido de hierro:
Ø Hígado, res, carne de ave, cerdo, cordero
Ø Atún, salmón
Ø Cereales y panes fortificados con hierro
Ø Frijoles secos
Ø Granos enteros como: trigo, avena y arroz integral
Ø Mantequilla, nueces
Ø Huevos principalmente las yemas
Ø Frutas secas como: uvas, ciruelas, pasa, durazno
Ø Verduras de color verde oscuro, hojas de espinaca, col, brócoli, espárragos.

CANTIDAD DE HIERRO QUE NECESITAN LOS NIÑOS

La cantidad de hierro exacta de hierro que se encuentra en las dietas de los niños varía según la edad y sexo por ejemplo, como las adolescentes pierden hierro en la sangre que muestran necesitan más hierro que los chicos adolescentes.
EDAD                       NIÑAS        NIÑOS
6 a 12 meses           11mg          11mg
4 a 8 años                  7mg            7mg
9 a 13 años                8mg            8mg
14 a 18 años            15mg          11mg







El AGUA, EL OXIGENO Y EL CARBONO VITAL EN LA VIDA DE LA NATURALEZA





El AGUA, EL OXIGENO Y EL CARBONO VITAL EN LA VIDA DE LA NATURALEZA


Cualquier elemento que un organismo necesite para vivir, crecer y reproducirse se llama nutrimento o nutriente. Los organismos vivos necesitan de 30 a 40 elementos químicos, aunque el número y tipos de estos elementos pueden variar con los distintos organismos. En general, tales nutrientes se encuentran en diversos compuestos.
Los elementos requeridos por los organismos en grandes cantidades se denominan macronutrientes. Son ejemplos: el carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, fósforo, azufre, calcio, magnesio y potasio. Estos elementos y sus compuestos constituyen el 97% de la masa del cuerpo humano, y más de 95% de la masa de todos los organismos.
La mayor parte de las sustancias químicas de la tierra no ocurren en formas útiles para los organismos que viven en el planeta. Afortunadamente, los elementos y sus compuestos necesarios como nutrientes para la vida sobre la tierra, son ciclados continuamente en vías complejas a través de las partes vivas y no vivas convertidas en formas útiles por una combinación de procesos biológicos, geológicos y químicos.
Este ciclamento de los nutrientes, tiene lugar en los ciclos biogeoquímicos (literalmente, de la vida  en la tierra, estos ciclos, activados directa o indirectamente por la energía que proviene del Sol, incluyen los del carbono, oxígeno, nitrógeno, fósforo, azufre y del agua.
Gracias a los ciclos biogeoquímicos es posible que los elementos se encuentres disponibles para ser usados una y otra vez por otros organismos; sin estos la vida se extinguiría.

EL AGUA
 El agua no solo representa el 60 a 70% del peso corporal de los organismos vivos, sino que es la fase continua  de las formas de vida.
Los principales efectos que el ciclo del agua ejerce en el hombre y en la naturaleza, se relacionan a su cualidad de ser un elemento vital, de manera que es requerida para la alimentación, servicios básicos como electricidad e higiene para el hombre y es importante también a la hora de querer regular la temperatura, ya sea elevar o disminuirla, y en el desarrollo y el crecimiento de plantas y animales en la naturaleza, además de brindarnos, junto a la vegetación, hermosos paisajes en diversos lugares del planeta.
Toda el agua de la Tierra forma la hidrosfera, que se distribuye en tres reservorios principales: los océanos, los continentes y la atmósfera. Entre estos reservorios existe una circulación continua. Alrededor del 70% de la superficie del planeta está cubierta por las aguas de los océanos, lagos, ríos, arroyos, manantiales y glaciares.
La energía solar incidente evapora el agua de los mares y océanos, corrientes fluviales, lagos, suelo y vegetación, hacia la atmósfera. Los vientos y masas de aire transportan este vapor acuoso sobre varias partes de la superficie terrestre. La disminución de la temperatura en partes de la atmósfera hacen que el vapor de agua se condense y forma gotas de agua que al aumentar de tamaño puede caer como lluvia nieve o granizo
Parte del agua dulce que regresa a la superficie de la tierra como precipitación atmosférica queda detenida en los glaciares. Gran parte de ella se colecta en charcos y arroyos, y es descargada en lagos y en ríos, que llevan el agua de regreso a los mares, completando el ciclo. Este escurrimiento de agua superficial desde la tierra reabastece corrientes y lagos, y también causa erosión del suelo lo cual impulsa a varias sustancias químicas a través de porciones de otros ciclos biogeoquímicos.

EL OXÍGENO

 La atmósfera posee un 21% de oxígeno, y es la reserva fundamental utilizable por los organismos vivos. Además forma parte del agua y de todo tipo de moléculas orgánicas
Todos los seres vivos requieren de átomos de nitrógeno para la síntesis de proteínas de una variedad de otras moléculas orgánicas esenciales. El aire, que contiene 79% de nitrógeno, se utiliza como el reservorio de esta sustancia. A pesar del gran tamaño del patrimonio de nitrógeno, a menudo es uno de los ingredientes limitantes de los seres vivos agricultura.

El ciclo del oxígeno está estrechamente vinculado al del carbono, ya que el proceso por el cual el carbono es asimilado por las plantas (fotosíntesis) da lugar a la devolución del oxígeno a la atmósfera, mientras que en el proceso de respiración ocurre el efecto contrario. Otra parte del ciclo natural del oxígeno con notable interés indirecto para los organismos vivos es su conversión en ozono.

EL CARBONO

Es uno de los elementos más importantes de la naturaleza. Combinado con oxígeno forma dióxido de carbono (CO2) y monóxido de carbono (CO).
El carbono no es un elemento abundante, el oxígeno molecular representa el 20% de la atmósfera terrestre. Aunque se puede presentar en su forma elemental como en el grafito y en el diamante, la mayor parte de él se encuentra en forma combinada, la vida tal como la conocemos se basa en los compuestos del carbono.
Este patrimonio abastece las necesidades de todos los organismos terrestres respiradores y cuando se disuelve en el agua, las necesidades de los organismos acuáticos. En el proceso de la respiración, el oxígeno actúa como aceptor final para los electrones retirados de los átomos de carbono de los alimentos. El producto es agua. El ciclo se completa en la fotosíntesis cuando se captura la energía de la luz para alejar los electrones respecto de los átomos de oxígeno de las moléculas de agua.
Por cada molécula de oxígeno utilizada en la respiración celular, se libera una molécula de bióxido de carbono. Inversamente, por cada molécula de bióxido de carbono absorbida en la fotosíntesis, se libera una molécula de oxígeno.

EL NITRÓGENO

Aunque el nitrógeno es abundante en la atmosfera, no está disponible para todos los organismos y solo una pequeña cantidad se incorpora a  los compuestos químicos de los seres vivos.
El  nitrógeno es un elemento fundamental para la formación de proteínas que son moléculas esenciales para todos los seres vivos. Las proteínas se encuentran formadas por cadenas de aminoácido, las cuales poseen un grupo amino, donde se encuentra el nitrógeno. La mayor parte de los vegetales y animales puede utilizar oxigeno atmosférico, pero no así el nitrógeno; solo las bacterias fijadoras de nitrógeno.

FIJACION DEL NITROGENO ATMOSFERICO

Es la transformación del nitrógeno atmosférico en nitratos y sales de amonio. El nitrógeno atmosférico puede fijarse de tres formas:

v Fijación atmosférica
v Fijación industrial
v Fijación bilógica

En la fijación atmosférica ocurre cuando hay tormentas eléctricas, ya que los relámpagos permiten que el nitrógeno gaseoso se una al oxígeno para formar nitratos; estos se unen también a las moléculas de agua y forman ácido nítrico, que se precipita al suelo con la lluvia y queda disponible para la planta en forma de nitratos.

La necesidad de nitratos para la fabricación de explosivos condujo al desarrollo de un proceso industrial de fijación del nitrógeno. Hoy en día, la mayor parte del nitrógeno fijado industrialmente se utiliza como fertilizante. Quizás un tercio de toda la fijación del nitrógeno que hoy en día tiene lugar en la biosfera se efectúa industrialmente.
Las bacterias son capaces de fijar el nitrógeno atmosférico tanto para su huésped como para sí mismas. En efecto, la capacidad para fijar nitrógeno parece ser exclusiva de los procariotas.
Otras bacterias fijadoras del nitrógeno viven libremente en el suelo. También algunas algas verde-azules son capaces de fijar en nitrógeno y desempeñan un papel importante en el mantenimiento de la fertilidad en medios semiacuáticos como campos de arroz.
A pesar de la amplia investigación desarrollada, todavía no es claro de qué manera los fijadores del nitrógeno son capaces de vencer las barreras de alta energía inherentes al proceso. Ellos requieren de una enzima, llamada nitrogenasa, y un alto consumo de ATP. Aunque el primer producto estable del proceso es el amoníaco, este es incorporado rápidamente en las proteínas y en otros compuestos orgánicos que contienen nitrógeno. Podemos decir, entonces, que la fijación del nitrógeno en las proteínas de la planta (y de los microbios). Las plantas carentes de los beneficios de la asociación con fijadores del nitrógeno, sintetizan sus proteínas con fijadores de nitrógeno absorbido del suelo, generalmente en forma de nitratos.